Cronicas del Pariso,2024 La Pascua

No para todos Pascua trae serenidad y alegria

El dia de Pascua, aquí en la tierra, se come un montòn: lasaña, canelones, pastiere y casatielli, alcachofas y guisantes, asados y huevos de Pascua, en definitiva, es una fiesta de los sabores,propiamente dicho.
Sin embargo, pocos saben que Pascua no es un momento feliz para todos.
Alla arriba, en el Cielo, en efecto, hay Quien padece sobremanera y no es un santo cualquiera. No es un San Pedro siempre torturado por el recuerdo de haber renegado de su al Maestro por miedo; o un Santo Tomás con su vergonzosa incredulidad.
Aquí estamos revelando un secreto increíble. Es precisamente Él, el Supremo, el Todopoderoso quien está en crisis. Y no puede decírselo a nadie, principalmente a su familia mas intima! Porque es precisamente la desaparición de su familia lo que le pone en crisis. Y lo peor es que la responsabilidad de esta tragedia es toda suya, a pesar de que los santos mas amorosos intentan aliviar sus sentimientos de culpa con varios ( y a veces inventados )dogmas de fe.

Pero procedamos en orden: después del doloroso sacrificio del Hijo que muere por nuestros pecados, especialmente nutridos por los millones de adolescentes que se “tocan” casi todos los días, , el Bien Supremo quiere sorprender a todos y mostrar su grandeza y su gratitud hacia este Hijo único. Hijo que en el fondo ya se halla medio inquieto frente a la incertidumbre de “quien es mi padre, o Padre?” Giuseppe, el Todopoderoso?, Y cual es la relacion del Espíritu Santo con su madre? Como y porque el pobre San José, durante más de dos milenios ha oido las pérfidas insinuaciones de los benditos bromistas que, cuando pasa, entre una nube y otra del Paraíso, nombran ciervos, toros, cabras u
otros animales simpre con cuernos?
Pues bien, para demostrar su grandeza, nuestro Padre Celestial organiza nada menos que una resurrección no sólo espiritual, sino precisamente una resurrección del cuerpo del Hijo, con algunas cicatrices, si, un par de curitas, pero nada más.

El día de Pascua, al salir del sepulcro, el Hijo unigénito está vivo y vital y con un manto nuevo proporcionado por los maravillados discípulos, vuelve a mostrarse a ellosy se va acostumbrando a vivir de nuevo, un poco en secreto… pero mejor así.

Pero su nueva vida en la tierrano pudo durar mucho porque el Primer Motor del universo decide llevarlo al cielo así, con su cuerpo y todo lo demás. Y no sólo eso sino que, años más tarde, decide mostrar su agradecimiento también a la Virgen Madre llevándola también al cielo con su cuerpo.
Ahora bien, como la residencia real está en las alturas del cielo, y no como antes en el monte Olimpo de fácil acceso, para llegar allí hay que atravesar infinitos espacios de la estratosfera, el espacio estelar, etc.
En resumen, los dos cuerpos divinos todavía vagan por los cielos buscando el Paraíso pero no tienen el mapa que los guie.

Bueno, sí ! ¡Incluso el Omnipotente puede cometer errores: se olvidò de darles, sea al hijo que a la madre, la “posición” del Reino divino en los más altos cielos.
Y cada Pascua el Bien Supremo piensa en cuántos peligros enfrentan esos dos pobres santos en el espacio: asteroides errantes, radiaciones estelares, agujeros negros!! ¡Realmente no quiere ni pensar en agujeros negros!
Uds pensaran que ,si Él es omnisciente, debe saber dónde están y si Él es omnipotente puede, con un chasquido de dedos, hacerlos aparecer ante Él…
Pero asi no sucede! Los grandes teólogos de los que el Cielo está lleno están muy sorprendidos por esto: Santo Tomás, por ejemplo, muy molesto porque esta situación pone en crisis toda su filosofía que considera a su Dios coo omnipotente y , ya no sabe qué decirle para convencerlo a que ejercercite sus superpoderes para resolver el problema.
Sin embargo, desde hacía varios años corría el rumor de que para conocer la posición exacta de los dos “desaparecidos” era necesario interrogar al Oráculo de Delfos, es decir, al dios Apolo, principal exponente de la competición.
Pero el Padre Nuestro siempre se ha negado a admitir que hay alguien que sabe más que él. Y luego, qué tonto es recurrir a una religión que ha desaparecido desde hace siglos y que, como sabemos, está en declive irreversible. Y ademàs no hay que hablar demasiado de la misteriosa desaparición; sobretodo para evitar que la noticia llegue a ser conocida por Alá . El peligro es que su religión crece peligrosamente y con militantes que sin miedo se enfrentarían a los oscuros espacios interestelares, llenos de explosivos…para atacarlos. Ademas dos “muertes” para el Hijo y Su Madre, implicarían dos segundas resurrecciónes y la necesidad de celebrar dos Pascuas cada año para grave decepción de obejas y humanos con digestiones difíciles.
En resumen, para no molestar al Creador, una comisión de santos, encabezada por el habitualmente pragmático San Pablo, que conocía bien la antigua religión de los dioses olímpicos, decidió enviar a uno de sus representantes, en absoluto incógnito, al Oráculo , para interrogarlo.

Se eligió a San Sebastián, que todavía era un buenmoso y tenía aun las piernas bien formadas y musculosas, que quedaban bien bajo el kilt griego Y además se tuvo en cuenta el hecho de que estos dioses paganos no tienen una moral sexual granítica, como la nuestra, y más bien en su depravada promiscuidad se sienten atraídos por una buena apariencia física, independientemente del género…
En cuanto a no caer en la tentación, esto se aplica a los cristianos y ciertamente no a los paganos.

Sin embargo, nuestro Sebastiano, que fue a Delfos, sólo encontró ruinas y mas ruinas. Extrañamente, una amable muchacha lo invitó a seguirla: lo llevaría rápidamente al Olimpo, donde podría encontrarse directamente con el Dios de la lira y las flechas.
Cuando entró en la morada de las divinidades griegas, San Sebastián quedó atónito: todos se divertían comiendo alimentos sublimes, escuchando música sobrenatural, flores y perfumes por todas partes, incluso sensualidade que inquietaron especialmente a nuestro Santo, sacrificado siglos antes, en su juventud.

A pesar de quedar atónito ante tantos estímulos sensuales y tanta belleza, casi se muere cuando recostado en un triclinio lujosamente decorado, agarrando una pata de pollo con ambrosía, sonriente y sereno, se encontraba un treintañero con unas pequenia cicatrices y unas cuantas tiritas, charlando amablemente con una distinguida dama sentada a su lado, manto azul, hermosos ojos, inconfundiblemente divina, que bebia champagne.

A nuestro Santo no le intereso minimamente cómo hicieron para llegar allí; mas bien queria saber cómo hacer para quedarse alli el también. Mientras un hermoso joven con alitas en los tobillos le guiñaba un ojo, con tierna complicidad.